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Nací como un cuento. Crecí como un diario y pienso irme como una historia.

miércoles, 31 de agosto de 2011

EL PARAGUAS DE NORBERTO

            A la solidaridad de las personas. Sin ella no existiría la fantasía ni otros cuentos.

Lo conocía todo el pueblo: personas mayores, jóvenes y niños. Incluso los perros, que deambulaban en solitario por las calles, se acercaban a saludarlo y buscar, si puede, un mendrugo de pan duro con el que aliviar su hambre canina.


Vivía en Moaña, un pueblecito costero de las rías Bajas gallegas, y se había convertido en un hijo adoptivo desde que, allá por los años cincuenta, se dejó caer por el pueblo con doce años.  Aquí  rehizo su vida sin saber cómo, un poco de eso y otro poco de aquello le fueron dando las pocas alegrías con las que hubo de arreglarse.
Cuando cumplió los cincuenta, regresó de un viaje con un paraguas colorado, bastante grande,  bien colgado de su brazo izquierdo o sobre el hombre derecho como si fuera el mosquetón de los soldados en los desfiles de la victoria. Al llegar a la puerta de su casa lo colgó de un gancho, como si su sitio fuera predefinido desde hacía mucho tiempo para tal fin. Allí se quedaría, el paraguas, hasta el momento en que fuera necesaria su utilización.
Y aquí empieza su historia, la historia del paraguas de Norberto.   Creo que ni el propio protagonista  se imaginó la importancia que iba a tener el paraguas en esta historia. Sucedió un domingo a  media tarde. Una fuerte tormenta sacudía el pueblo y Norberto decidíó salir por vivir y contar una nueva experiencia. Su sorpresa fue en aumento al comprobar que su paraguas se ensanchaba enormemente y iba acogiendo bajo sus alas a un transeúnte tras otro hasta que aquello parecía, no un paseo de uno o dos, sino una verdadera procesión con mas de cincuenta personas. Y todas cabían bajo el paraguas.
Norberto, a raiz del acontecimiento, fue probando su utilidad y constató que con sol o con lluvia, su paraguas tenía el don de ampliar su capacidad a medida que se necesitaba. Se ensancharon, a instancias del propio Ayuntamiento. algunas calles para que el paraguas pudiera pasar holgadamente, y facilitar que más personas disfrutaran del acontecimiento.
Tanta fama llegó  a tener que las visitas al pueblo se duplicaron, triplicaron inmediatamente. Todo el mundo quería ver el paraguas colorado de Norberto. Y no se contentaban sólo con verlo, hacerle fotografías, sino que aprovechaban las situaciones para darse un paseo bajo su protección si llovía o hacía sol.
Las noticias de las principales televisiones y radios se hacían eco de una historia inverosimil que no tenían más remedio que aceptar. No había trampa ni cartón. Aquel paraguas era único.
Cierto día un golpe de viento  provocó un pequeño siete en una parte del paraguas y, aquello, se convirtió en la noticia estrella. Se televisó el apaño que Norberto ideó para coser sobre el roto otro trozo de tela colorada aunque de diferente tono. Cantaba un poco pero el servicio continuaba siendo el mismo.
Pasaron los años y el paraguas seguía colgado en el mismo gancho al lado de las escaleras de acceso a la casa de su dueño. Fueron cientos de reportajes, fotografías, dibujos  los que se hicieron y realizaron del famoso paraguas. En toda Galicia nadie podía decir que no conocia las bondades y servicios que ofrecía.
Y llegó el fatal día, quince años después, cuando Norberto, sentado en las escaleras de su casa, dejo de respirar sin que nadie se diese cuenta. Bueno, nadie no, el paraguas se había abierto y, como si se tratara de un último servicio, protegía del sol todo el cuerpo de aquel benefactor que nadie había llegado a conocer en profundidad.
A sus funerales acudieron de todos los alrededores. Se establecieron  cuatro días de luto y enterraron a Norberto en un bello panteón de granito rosa porriño adornado con elementos referentes al tiempo y, además, con dos paraguas entrecruzados, como símbolo de agradecimiento.
Ahora todo había cambiado. Mientras el paraguas seguía colgado en su gancho de la casa de Norberto, mudo, lleno de polvo y olvidado, la tumba de Norberto era visitada  por multitud de convecinos y otros visitantes. Se había convertido en un icono para el pueblo y salía en todas las guías turísticas  como uno de los lugares más emblemáticos para visitar.
A pesar de la necesidad imperiosa que tenía el pueblo de los servicios del paraguas, nadie osaba utilizarlo. Estaban convencidos que sus propiedades se habían enterrado con el propio Norberto
Lo que no sabían todos los que acudían en peregrinación y que nadie se atreve a contar era  que Norberto los observaba, sentado en la tumba contigua con las piernas cruzadas, y los despedía con un gracioso y cariñoso “corte de manga” quedando en su mano derecha dibujada perfectamente una “peineta”. Mientras, un pensamiento se dibujaba en su sonrisa : ”a buenas horas mangas verdes”

domingo, 28 de agosto de 2011

DEFICIT Y RECORTES


Suenan de nuevo los jinetes del apocalipsis. No puedo leer la prensa ni escuchar los informativos de radio, televisión , etc  sin aumentar mi indiganción ya en cotas demasiado elevadas. Y todo debido a los recortes necesarios que se deben realizar para contener el gasto y mejorar la situación económica y conseguir que los especuladores no nos condenen a vivir miserablemente en la basura. Le podríamos llamar la crisis de los recortes.
En reuniones multitudinarias de delegados y más delegados, de consejeros y más consejeros se determinan las partes de nuestro cuerpo que las tijeras deben cercenar. Aquí se decide suprimir plantas de hospitales, urgencias en ambulatorios, números en educación, sueldo de funcionarios y todas aquellas medidas impopulares que implican, precisamente, a los que casi nada han tenido que ver con el producto interior bruto de la crisis.
Y yo me pregunto ¿por qué la tijera no se aplica a los consejeros, a los delegados, a los concejales, a los diputados, a los ayuntamientos, a las diputaciones , a las autonomías, a las subvenciones, etc, que sé  serían MEDIDAS MUY POPULARES ?
Consultemos a la ciudadanía. ¿Por qué  no se suprimen concejales, diputados, senadores, etc y mantenemos las urgencias en muchos ambulatorios? ¿Qué es más necesario? ¿De qué nos sirve un concejal en un ayuntamiento o un diputado en una Comunidad  Autónoma que no tiene recursos que administrar? Para aumentar el déficit únicamente.
 Es más fácil pasar de todos los sufridos contribuyentes, voten a quien voten, que preocuparse por lo que leemos en los diarios:”los directivos de la CAM se suben el sueldo no sé cuanto. Los directivos de Repsol se suben el sueldo un 116%. Los directivos de telefonica se adjudican un 33%. a pesar de reducir sus beneficios empresariales”. El cuento de los tontos en el país de los ciegos con visión nocturna.
Ahora se quiere modificar la Constitución para limitar el déficit por ley. O limitan por ley la subida de impuestos directos e indirectos o mucho me temo que acaben con limitar el gasto familiar con una fuerte subida del gravámen en todos los órdenes de nuestra vida antes de reducir un gramo el número de chupópteros porque, al fin y al cabo, -y esto será su eje de campaña – se autoproclamarán como los salvadores de nuestra miserable vida para hacernos creer que se lo debemos pagar y agradecer.
Seamos serios y sepamos retirarnos cuando ya no hay nada que chupar. Nos han dejado en cueros, con todas nuestras miserias al aire libre. Ahora es el tiempo de pocos y buenos administradores. Necesitamos podadores y podadoras para reducir el número de árboles y poder ver el bosque. Precisamos de personas que sepan cortar las ramas sin indicaciones de ángulo de corte, forma de triturarlas o almacenarlas. Sobran los ojeadores que decidan el orden de la poda de las ramas. Sobran controladores de los podadores y de los ojeadores. Sobra volúmen y duplicidad de administración. Se necesitan hechos concretos y menos proyectos, menos promesas y menos “mañanas” y menos cuentos.

viernes, 26 de agosto de 2011

HUEVOS Y GALLINAS

A los huevos,  fruto y soporte de las mejores tortillas


Érase una vez un huevo, una historia especial de un huevo que cambió todos los cuentos de los huevos.
No sé qué es lo que pudo pasar en el gallinero. La noticia recorría las cacaradas gallináceas y era analizada y comentada en todos los quiquiriquís de los gallineros. 
Había nacido un huevo redondo. Sí, un huevo redondo y no ovoide. La primera en mirarlo con perplejidad y desconfianza fue la desafortunada mamá. No se lo podía creer. La deshonra había anidado en su familia. ¿Qué iban a decir las vecinas con el pico que tenían? ¿Que había tenido relaciones incestuosas fuera del gallo del corral? ¿Sería un huevo adoptado en otros países? ¿Provendría de otros planetas de los huevos?
Lo cierto es que así empezó el calvario de este huevo redondo. El desprecio de sus hermanos de los huevos ovoides  desde el nido era inadmisible e insoportable. Poco a poco hasta se ganó la envidia y la burla de los huevos al disponer de otras características propias que nadie tenía. Rodaba  con gran maestría  en línea recta y llegaba primero en todos los concursos de los huevos. Recibía cientos de visitas de los huevos  y  fue el icono inspirador del balón del fútbol, del baloncesto y del tenis en todas sus variantes en detrimento del ovoide que lo era del fútbol americano, inestable en todas sus posiciones a pesar de haberlo ovalado.
Era tal la tensión que se creo en su familia, amigos y allegados de los huevos que se marchó de casa en secreto, sin decir adiós ni a su madre, supuesto padre y supuestos hermanos de los huevos.

Y todo por la definición del diccionario de los huevos, por la historia de los huevos, por los museos de los huevos, por las tortillas de los huevos,  por la tradición de los huevos y por la enseñanza de los huevos. En ninguno se había contemplado ni enseñado  la posibilidad de una pequeña diferencia entre los huevos y, no en tamaño, sino en la forma. Se ha promocionado la discriminación a puro huevo  en contra de la individualidad, promotora del progreso y del futuro de los huevos.
La conspiración de las gallinas acabó con esta peculiaridad e individualidad de este  único huevo conocido. Fue en silencio y con alevosía con una sola patada de los huevos. Y las putas gallinas se comieron la yema, la clara y la cáscara  y así lo continúan haciendo con todos los huevos redondos y transvertidos, fruto de otras relaciones incestuosas  que todavía quieren ocultar y que están patentes  en dichos y otros cuentos que quedan por contar.