Datos personales

Mi foto
Nací como un cuento. Crecí como un diario y pienso irme como una historia.
Mostrando entradas con la etiqueta sueño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sueño. Mostrar todas las entradas

martes, 5 de junio de 2012

OJOS DE SUEÑO


              Érase una niña pinta, repinta y colorada que nunca quería dormir. Siempre estaba  desvelada. Jugaba de día y de noche  y sus padres nunca consiguían que se mantuviese en la cama un momento con los ojos cerrados, pintados y colorados. Todo  era  un juego despierto para ella.
          Cierto  día sus ojos  abiertos  se  cansaron de su tiranía y, aprovechando el pequeño descuido de un pestañeo, se escaparon  para descansar unos momentos ciegos de sueño y se escondieron debajo de la cama. 
La niña pinta, repinta y colorada gritó con desconsuelo e inició la búsqueda estéril de sus ojos cerrados, cansados y colorados. Únicamente unos sollozos sin lágrimas quedaron en su cara y la obligaron a quedar inmóvil en la cama y a dormir profundamente y soñar con sus ojos abiertos, pintados y colorados.
              Al despertar,  sus ojos habían regresado repuestos a las cuencas y la niña pinta, repinta y colorada vivió otra vez el sueño despierto del día y la tristeza de los ojos de sueño perdidos y dormidos en la noche. 


 A los que sueñan despiertos durante la noche

viernes, 24 de febrero de 2012

METAMORFOSIS

             A los que transforman la sociedad sin perder su libertad
      La vida de Proteo ha sido un continuo cambio, una inusitada transformación que lo ha llevado a representar los más variopintos papeles. Una existencia excitante con  continuas modificaciones y siempre con un objetivo muy claro: asegurar su futuro en la máxima libertad.
      Perteneció a múltiples asociaciones. Estuvo abonado en equipos de fútbol, en tribuna. Se relacionó con la flor y nata de la sociedad del puro y las pipas hasta que  un exaltado le propinó un cabezazo en la nariz  por discrepar por un penalti señalado. Cambió de estrategia  y…
      Se alistó en la legión extranjera de Francia. Era fuerte y pensó que soportaría sin ningún problema las exigentes pruebas a las que sería sometido. Cierto. Todo  fue superado menos la pérdida y sustitución de su nombre propio por una secuencia numérica
      Podríamos continuar con ONGs, partidos políticos de diferentes tendencias, sindicatos, asociaciones numerarias, etc. Ninguna satisfizo aquella necesidad perentoria de ser algo nuevo, algo superior, algo que lo colocara en ventaja sobre el resto de los mortales.  Y cansado de no alcanzar el objetivo…
      Se convirtió en pájaro. Comenzó por integrarse en una bandada de gorriones y pardales. Una experiencia nueva que le obligó a dormir en libertad, al sereno,  en la rama de una acacia japónica. Pasó frío, mucho frío. Era incapaz de esconder la cabeza debajo del ala. Y los resfriados hicieron mella en su salud. La gripe lo mantuvo en una tiritera continua y gracias a los cuidados de unos pocos gorriones que le proporcionaron el pan en  forma de granos, salvó su vida.
      Las palomas de la ciudad lo acogieron, primero con desconfianza, después, indiferencia absoluta. Se sumó a la manifestación de los loros escapados del zoo. Fue una relación más fluida al tener  la posibilidad de hablar con ellos en su idioma. Lo invitaron a su hogar colgado de las palmeras más frondosas y  acabó odiándolas. Sus pies, sin la destreza de sus congéneres, soportaron dolorosos pinchazos hasta que ya no pudo más y volvió a su libertad y …
      Emigró en busca de águilas reales, la libertad de las altas cumbres y, allí…
      Se alistó en las bandadas de grullas y cigüeñas que surcaban los cielos en busca de lugares más cálidos. Y el calor lo transformó…
      Regresó a las ciudades y quiso probar suerte con los jilgueros. Qué portento de garganta. Sus trinos lo transportaron a través de la música e hicieron que  poco a poco se convirtiera en  su protector. Conciertos  a las tardes,  recepciones  multitudinarias, y, cuando el sol, al atardecer, quemaba su intensidad, llenaban el campo de melodías que invitaban a la solitud y a la  despreocupación..
      Y así cayó en la trampa. Una liga pegajosa enganchó sus pies desnudos entre las copas de los cardos del camino y se convirtió en prisionero. Tanta libertad que había disfrutado y todo para quedar atrapado entre los  barrotes de una pequeña jaula expuesta en un balcón. Intentó comunicar con el humano, explicarle que él no era como los pájaros, que era también un humano libre. Inútil toda tentativa. La única esperanza, un descuido, una portezuela abierta a libertad, pero no llegó.
      Pasó el tiempo y la prisión se convirtió en casa. Su adaptación fue cada vez más perfecta. Sus patas se estilizaron  y podía asirse perfectamente a los palos transversales. Su cuerpo se había cubierto de plumas de colores llamativos  y el pico, al igual que una flauta mágica, elaboraba los primeros trinos de la primavera.
      Y las palabras se olvidaron y la libertad se convirtió en su sueño.

jueves, 13 de octubre de 2011

CUENTO SIN CUENTO


 "A los que escuchan, aunque sólo sean cuentos"
 - Papá,  ¿Me contarás un cuento hoy?-pidió Laura mientras intentaba subirse los  amplios pantalones de la H. Kitty.
-¡Anda, vístete y deja de pedir! - El padre le ayudó a vestirse la parte superior del pijama con una gran gatita en el pecho-. Ahora esta manga - indicó -. Así. Y ahora la otra...- acabó levantándola hasta la parte delantera de la cama y la recostó sobre la almohada.
Cuando la tapaba con la sábana y una mantita de colores Laura no olvidó insistir en el cuento de  aquella noche.
-Ahora el cuento. -Y especificó– Quiero el cuento de la gatita.
-Está bien. Pero solamente ese, recuérdalo.
Apagó la lámpara-móvil  del techo y encendió una suave y cálida luz de mesilla. Se sentó sobre la alfombra y empezó.
-“Érase una vez una gatita que tenía cuatro gatitos…”
-¡No, ese no! El de la gatita que entró en una cocina a buscar comida y la señora le quería pegar con la escoba - detalló Laura.
-Pues eso decía yo. “Le quería pegar con la escoba porque había entrado a robar la comida de sus gatitos y  que había dejado encima de la mesa…”
-Papá.., ¡pero si la comida era de la gatita! Y-no-te-ní-a-ga-ti-tos. Lo que sucedió fue que, sin querer, pisó el plato y  toda la leche se fue al suelo…
-Ya –el padre se golpeó con la palma de la mano la frente como recordatorio.-  “Y como la señora  acababa de limpiar y fregar el suelo se enfadó muchísimo. Cogió la escoba que estaba detrás de la puerta –ralentizó su explicación- y la lio a golpes detrás de la asustada gatita. De un salto,  se encaramó  en los armarios y fue tirando al suelo sartenes, cazuelas, platos… hasta que pudo huir por la ventana que daba a la calle.”
-¡Qué exagerado eres papá! ¡Cada día te inventas una historia diferente! –cambió el tono-. La gatita se quedó quieta debajo de la mesa sin saber qué hacer. No podía escapar. Y cuando la señora le iba a pegar con la escoba…
-“¡No le pudo pegar – la interrumpió-,  porque le dio pena! ¿Verdad? Tenía unos ojos azules como tú y una mirada tan mimosa... La señora se agachó despacio, dejó la escoba en el suelo y cogiendo la gatita en su regazo, la empezó a acariciar mientras vertía un poco más de leche en el plato vacío.”
-¡Si tú lo dices! Tú sabes que le pegó…– Susurró.
A Laura le costaba ya  mantener los ojos abiertos.
-Mañana te contaré el cuento del papá que olvidaba todos los cuentos.
-No. Ese no, papá. Es el más corto de todos – reía en sueños. Cerró los ojos y se durmió en el cuento.