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Nací como un cuento. Crecí como un diario y pienso irme como una historia.
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domingo, 22 de mayo de 2011

¿CAMBIAMOS LA CANOA?

           "Cuentos de nunca acabar"
              Las concentraciones que se iniciaron el 15M han sido y son una fuente inagotable  de noticias que circulan en todos los diarios, en la radio y en las cadenas televisivas. En una de estas publicaciones pude leer una pancarta  que gritaba "El sistema está obsoleto".  "No somos antisistemas, somos cambia sistemas". Nada que objetar a estas peticiones, pero,  ¿qué otro sistema colocaremos?
             Yo no creo que el sistema esté obsoleto, ni que esté agotado, ni que no sirva. El problema no es del sistema. Cuando elegimos esta forma de convivencia, que tantos años costó  materializar, estábamos completamente convencidos e ilusionados de que era la más adecuada, no sólo para nosotros sino también para nuestros hijos, nietos, y venideros.
             El problema radica y  recae en las personas que, año tras año, hemos elegido para desarrollarlo. El problema viene de los mecanismos de control que el sistema establece para controlar a los encargados del desarrollo. Los tres poderes básicos e independientes de los que dispone la democracia, han quedado absorbidos por el poder político. Los tres se mantienen sumisos y acatan, algunas veces a regañadientes - simples pataletas-  las premisas y directrices que vienen desde el poder de turno-disciplina de partidos-.       
            Un poder político que dirige y controla  ya el poder económico que nos asfixia.  Pero no sólo lo controla; lo utiliza en su propio beneficio. Han creado grandes empresas financieras que tienen como asalariados a  millones de personas cuyos beneficios son absorbidos inmediatamente por la maquinaria de los partidos políticos y con la ventaja, que las pérdidas, si las hubiere y las hay, nunca afectan a su bolsillo ni a sus cuentas bancarias. ¿Quienes están pagando el precio global de la crisis actual? ¿Quién pagó las anteriores?
            Son ellos los que deciden qué tipo de educación les interesa, qué tipo de jueces les conviene, qué tipo de inversiones les favorece, qué tipo de subvenciones les son más propicias y qué leyes les son más favorables.
            Podemos pedir que se cambie el sistema, pero, ¡cuidado! volveremos a caer en la trampa de los desarrolladores de sistemas a no ser que nuestro antivirus se actualice continuamente y lo dotemos de la independencia que requiere. Todos los dirigentes que hasta ahora hemos elegido han actuado acertadamente basándose en sus intereses pero  casi ninguno ha hecho lo correcto porque no se ha basado en las necesidades de todos los ciudadanos.
            En estas elecciones municipales, en algunas ciudades bien pequeñas, se han colocado cientos y miles  de pancartas de grandes dimensiones con las mejores imágenes de nuestros alcaldables ¡como si no los conociéramos! ¡Estornudamos  y todo el pueblo se constipa! Para ellos ha sido una decisión "ACERTADA". Eso es lo que creen. Para el resto NO HA SIDO UNA DECISIÓN "CORRECTA". Los recursos no se pueden despilfarrar de esta manera tan insolidaria.
              Los cantos de sirena se convierten en cuentos de nunca acabar.
              - ¿Quieres que te cuente un cuento que nunca se acaba?
              - Sí.
              - Yo no digo "SÍ". ¿Digo, que si quieres que te cuente un cuento que nunca se acaba? 

              A los "indignados" para que nunca se apague la llama de la ilusión por mejorar el presente" 

miércoles, 16 de febrero de 2011

UNA GOTA DE AGUA

Ilusiones Juveniles

        
       Cuentan que una gota de agua quiso independizarse del torrente que el nevero alimentaba en la montaña y, aprovechando los obstáculos que la naturaleza interpone en el trayecto al riachuelo,  saltó hacia los musgos cercanos alejándose de sus ruidosas hermanas transparentes. Sola, pero decidida, inició su andadura ladera abajo, alocada y sin aliento, convencida que su llegada  al mar sólo sería una aventura.
       De nada sirvieron los consejos de su madre, la corriente; de nada sirvió el calor del fuego que la acechaba, la tierra sedienta del camino, la distancia, la soledad, el riesgo, la incertidumbre. De nada sirvieron.
        Qué importa. Sólo era una gota de agua que no quería formar parte de las cascadas de espuma ni descansar en los remansos de la llanura y que su ilusión era la libertad del cielo y  ser  mar antes que río.
      Y se perdió, qué locura, en los vericuetos del camino. Y  quedó atrapada en  el suelo y, con la lluvia, cayó en el abismo de otro riachuelo de gotas como ella que buscaban un camino díscolo.
        Y volvieron los recuerdos de las cascadas, y de las fuentes saltarinas, y de los remansos del río y de las olas y del mar. ¡El mar!
         Y lo intentó de nuevo.