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Nací como un cuento. Crecí como un diario y pienso irme como una historia.

viernes, 6 de mayo de 2011

BESO MARIPOSA

              -"Despacio, ten mucho cuidado... Sujétate con las manos a la cuerda. Así. Ahora siéntate y déjate caer sin miedo. Frena un poco con los pies. ¡Ya está!"
              La abuela observaba embelesada a su nieta cuando  subía de nuevo  rápidamente  al tobogán y, siguiendo al dedillo sus instrucciones, volvía a deslizarse  hasta la arena. No había casi nadie en el parque  y el tobogán era todo para ella.
           Paloma es una niña de 4 años. Su pelo rizado y alborotado, bastante corto, se le arremolina alrededor de su cara redonda dándole una apariencia alegre y vivaracha.
             Esta vez, se quedó estática sobre la arena, al escuchar los lloros de una de las pocas niñas que se habían sumado a  los juegos de esa tarde calurosa de finales de julio. Observaba cómo la madre le limpiaba cuidadosamente, con un pañuelo que había sacado del bolso, los restos de arena de la boca y de la cara. Estaba segura que se había caído del columpio. Ella le tenía pánico. Le gustaba volar pero, el vaivén,  la ponía nerviosa y la entristecía. Hasta le molestaba ver a otros niños moverse adelante y atrás empujados por sus padres.
           Avanzó unos pasos tímidos hacia la escena de la caída, se detuvo y  volvió a mirar a su  compañera de juegos..
          -"Yo, cuando me hago pupa viene mi mamá y me da un beso mariposa. Y ya no me duele nada."-Hablaba para sí misma. Quizá con la esperanza que la escuchara Julia, la amiga que le hacía compañia muchas veces y con la que jugaba al escondite, a la rueda, al balancín. Ahora, Paloma , la veía llorar todavía y se había asustado un poco.
                  Sintió que  la llamaban y , corriendo,  se acercó al banco donde estaba su abuela.
                 -¿Qué sucede, cariño? - le susurró sosteniéndole  la cara entre sus manos-.
             -Julia se ha caído y se ha hecho pupa en la cara.- y señaló con sus dedos la boca, la nariz y los ojos-.Está llorando.
               -Seguro que no ha sido nada. Ya  verás  como  dentro de muy poco  está jugando contigo.- Y la tranquilizó.
               Paloma se acercó lentamente. Su amiga tenía los ojos llorosos y todavía soltaba algún respingo de intranquilidad. Se sentó a su lado, la miró y no dijo nada. Julia comía una galleta y observaba compungida el dedo índice de su  mano derecha que tenía la uña ligeramente levantada y se lo enseñaba.
              -Yo, cuando me hago pupa viene mi mamá y me da un beso mariposa en la herida y se cura.- Lo corroboró Paloma con los gestos de la cara. Y se dio un beso explicativo en el dedo-.
             -Mi mamá no sabe dar besos mariposa. Pero me canta "sana, sana, culito de rana, si no sanas hoy, sanarás mañana". Pero me duele igual. - Gimoteó un poco y sopló en la uña del dedo y, eso, la alivió-.
             -Si quieres, esta noche cuando venga mi mamá , le digo que te dé un beso mariposa para que se te cure y no te duela más. -Se incorporó , se colocó delante  y se lo pidió hasta con los propios ojos-.
             Cuando regresaba a su casa, en la entrada,  Julia fijó la mirada en una mariposa que revoloteaba sobre las flores de las macetas del jardín. La siguió unos segundos hasta que, dibujando acrobacias con otra, se perdió entre las copas de los chopos cercanos. Se miró el dedo dolorido y entró pensativa  en casa precediendo a su madre.
              -Mamá, ¿tú sabes dar besos mariposa? - y esperó con ansiedad  la respuesta.
              -¿Besos mariposa?- se extrañó y sonrió su madre-.
           -Si me das un beso mariposa no me dolerá más el dedo. -aclaró Julia-.
             -Pero... a ver, ¿de  dónde  has  sacado  tú  esos  cuentos, cielo?  No  existen   esos   besos,  hija. El dedo se te curará solo en unas horas, ¿entendido?
        - La mamá de Paloma  sabe  dar besos mariposa.- Se lo soltó sin contemplaciones-.
             - Le  preguntaré  mañana cómo  son  esos besos, ¿contenta? - La cogió en sus brazos y le dio cientos de besos como anticipo, esta vez, cuajados de una tristeza que se  reflejaba en sus ojos.- Ahora a bañarte,-continuó-,que todavía tienes arena en todas partes. Y te colocaré una tirita en  el dedo antes de irte a dormir.
        Paloma ya estaba en cama. Su abuela la contemplaba desde la puerta entreabierta de la habitación. Del techo colgaba sobre la cabecera  un móvil lleno de mariposas.
             -Abuela, ¿le puedo pedir  a mamá que le de un beso mariposa en el dedo a Julia?
             -Me parece bien. Seguro que no le importará. Sabes que, Ella, siempre te escucha.
             Y soñó  toda la  noche  que  cientos  de  mariposas de colores volaban  desde  su  habitación  y  se colaban  en la de su amiga y rozaban con sus alas  su mano y que los labios de su mamá se posaban en el dedo dolorido de Julia.
            -"Gracias mamá" - Y Paloma se durmió con el roce de los besos de sus mariposas sobre sus ojos.


ERE de cuento

          Soy el estado del bienestar y lamento mucho el haber perdido tantos kilos y tanta estatura. Me sobran los pantalones y, con la amplitud de la camisa, me llega para tapar todas  las  interioridades. Me recuerdo a mi mismo como a ET ataviado con la camisa de Elliot. Mi casa la están desmontando poco a poco, están empeñando mis enseres y aprietan tanto mi gaznate que ya me cuesta hasta respirar. Se me ha acabado el ventolín antiguo y ahora, cada vez que lo necesito, he de acudir al de los mil pacientes, para que me recete la dosis diaria diariamente. Me cuesta mover los brazos y pierdo productividad. He solicitado un TAC -mejor un tic-tac- y será para dentro de 8 meses. No encuentran urgencia. Un iboprufeno cada ocho horas y el siguiente  que la ocasión la pintan calva.
          Cuando mi amigo tuvo que ingresar a su padre, con demencia senil, le pidieron que llevara los pañuelos para limpiarlo, que no había presupuesto. Que todo el material de la planta había  quedado agotado y  que también cerraban la planta. Que los quirófanos malgastaban mucha energía y que no eran productivos. Que para solicitar la presencia de un profesional  se ha de hacer por turnos y  por riguroso orden de habitación.
            Y digo yo...
          ¿Por qué no se hace un ERE político? Las ventajas serían sustanciosas para mi estado deteriorado del bienestar. Prefiero un médico trabajando que un político cobrando. Prefiero enfermeros y enfermeras que nos cuiden a los políticos que nos enferman. Prefiero un quirófano operativo  antes que todas las operaciones políticas. Prefiero ambulancias oficiales productivas  que no coches oficiales improductivos. Prefiero una planta de hospital abierta  a toda la planta del Ministerio de Sanidad.
        Mi anorexia lo merece y lo prefiere. Vosotros me lo agradeceréis.
En estos momentos lo superfluo son los políticos. Prescindamos de ellos antes de que ellos se crean imprescindibles.




jueves, 28 de abril de 2011

¿PUEDO?

                 A Sandra para que no padezca de diplopía.


                  Hoy me levanté con una extraña sensación, como si tuviera a mi lado una alma gemela, con presencia corporal y todo. Un doble, digamos. En un principio no le di importancia y lo achaqué al sueño o al haberme levantado  con la pierna izquierda. Me sentía raro. Algo o alguien estaba invadiendo mi intimidad y mi forma de actuar y no tenia  la potestad de poder prescindir de sus  servicios. 
                  Me seguía a todas partes y, creáis  o no, fui  al baño, me duché y desayuné con él. ¡Hasta se comió la mitad de mis tostadas con mantequilla y mermelada! No utilizó el "¿puedo?, ni se privó de nada. Intenté darle esquinazo escondiéndome detrás de la puerta del dormitorio y, al momento, una mano me tocaba el hombro y me soltó
                   -"¿Qué haces?".- ¡Se me paralizó el corazón!
                   -¿Cómo que qué hago? ¡Intentando que me dejes en paz! 
                 -"¡Bueno, bueno, tranquilo; no ha sido mi intención perjudicarte!" -Y levantó las manos  en señal de cálmate -.
Lo tenía a dos palmos, clavé mis ojos  en sus ojos y comprobé que no tenían fondo y mi mirada se filtraba y se perdía en  ellos.  ¿Me asusté? No. Había desaparecido. Por un momento cerré los ojos y , no sé por qué, tuve la esperanza y la necesidad  de que esa mano me tocara la espalda de nuevo.
                   -"¿Puedo?"


Diplopía (del gr. διπλόος 'doble', y ὄψ, ὀπός 'vista') es el término que se aplica a la visión doble, la percepción de dos imágenes de un único objeto