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Nací como un cuento. Crecí como un diario y pienso irme como una historia.

jueves, 9 de junio de 2011

PUNTO

......................al punto. No tiene punto de comparación.

                 Érase una vez un punto,  grande o pequeño, el punto blanco de los calcetines o un punto de color cualquiera. Pero era sólo un punto. Había vivido de forma categórica e independiente, sin dar nunca el brazo a torcer y, cuando peor le pintaban  las cosas, exclamaba de forma redonda invocando a Blas, el de las cigüeñas verás: "Díjolo Blas y punto redondo". Lo digo yo y punto. Discusión acabada.
Fue la época de una dictadura del punto. Era obligatorio, y hasta conveniente, andar con unos cuantos puntos  en los bolsillos o en cualquier otra parte del cuerpo. Poseían un valor añadido -sobre todo los del alma-, como el IVA y los podías intercambiar en tus relaciones sociales. Con el paso del tiempo  o te daban  prestigio y  carácter señorial o te hundían  en la más punta de la miserias.
Hubo movimientos de "Contrapunto" que lucharon denodadamente contra él e intentaron hacerle la zancadilla muchas veces con la coma -medio punto- o el punto y coma; hasta se inventaron el bulo de que tenía un hermano gemelo con los dos puntos, o hijos no reconocidos con los puntos suspensivos, que no se entendían, que se odiaban, con la técnica de divide y vencerás. Inútil todo. Su poder se mantuvo intacto y daba igual que fuera punto y  seguido que punto y aparte.
Tampoco lo mejoraron los movimientos "Propunto". Lo ensalzaron en estatuas como cabeza visible o como sostén  en las admiraciones ¡! e interrogaciones ¿?. Cortinas de humo que se perdieron en verticalidad y en desequilibrio.
Sea como sea, su poder se ha expandido de punta a punta y ahora, para ser libre, te obliga,  a punta de pistola, a llegar en punto al punto de encuentro y a buscar los puntos más importantes para ganar, al menos, por puntos.
Y cuando ya piensas que todo está a punto y se asoma tu libertad  vuelve a ponerte los puntos sobre las íes  o recurre, para que todo cobre sentido, a un punto negro seguido del punto final.

domingo, 5 de junio de 2011

SERGIO



 
Día cinco de junio señalado
como histórico acontecimiento
una vida y un futuro soñado
llamando a las puertas del Bierzo.
Que sea por fin protector
de  apellido que se va,
que grabe en el fuego del sol
"Sergio: yo soy el guardián
del Fernández  que ya soy
del Fernández de familia,
del Fernández de León".



Al protector y guardián de los Fernández

viernes, 3 de junio de 2011

PEPITO O EL CUENTO DE LAS PALOMAS

Todo el mundo lo vivía pero casi nadie lo conocía. Pepito vivía cerca de mi casa; me imagino que en un piso como el mío, con las mismas habitaciones y los mismos rincones donde transcurre mi vida. Sabía cuál era su portal, ¿el piso? incógnitas de las relaciones actuales.
Hacía ya cinco o seis años que vivía "solo." Solo cuando estaba dentro de su casa. Fuera era imposible verlo sin compañía. Multitud de palomas revoloteaban sobre su cabeza como una aureola móvil  que se desplazaba a medida que él cambiaba de lugar. Era una parte etérea de su personalidad que únicamente entendían las palomas. Un par de puñaditos de mijo, veza o alpiste servidos con cariño a lo largo de muchos años habían establecido un enlace socio-alimentario que nadie entendía y, algunas veces, no compartía.
-¡Vaya engorro con las palomas!
Alféizares de las ventanas, repisas y cornisas repletos de acompañantes que esperaban, sin prisa, que llegara su hora, las once de la mañana, para desperezarse y sucumbir a la visita de Pepito. ¡Cuántas críticas ocultas circulaban entre todos los vecinos! Sin embargo, la mayoría, lo comprendían.
-¿Qué va a hacer, el hombre? ¡Algún entretenimiento deberá tener! - se preguntaban y asentían.
Era un verdadero espectáculo con qué disimulo arrojaba aquí y allá pequeñas dosis de agradecimiento y las gracias que conseguía.
- Ruur ruur rururur ...
- Blanca, baja de esa cornisa; Tani, ¡cuidado con el coche! ¡Eh, Tonino! déjale un poco a Lali. - un continuo intercambio de vidas.
Con la llegada de nuevos emigrantes la familia fue en aumento. Cientos  de rolas o tórtolas y las cotorras que se habían fugado de los zoos, aumentaron el desconcierto de toda la vecindad. Se pensaba que comenzarían las desavenencias entre los propios comensales pero no, la simbiosis funcionó desde un principio y no se vivieron altercados dignos de mención.
Y un día la espera fue eterna. Pepito no apareció en toda la mañana. Palomas, rolas y cotorras  inspeccionaban por turnos el recorrido y la intranquilidad  se fue apoderando de todos ellos. Algunos, incluso, se apostaron en el balcón de su casa, indagando el motivo de su retraso. Todo fue en vano. Ni rastro. Sin saber cómo sus alas temblaban y un canto desconocido invadió  de temor y de malos augurios el ambiente.
La sirena de una ambulancia impuso, primero, el toque de queda en toda la bandada multicolor y, después,  un ajetreado revoloteo  incontrolado que la mantuvo expectante con fuertes latidos de alas  y de corazones.
Veinte minutos tardaron dos fosforescentes humanos en aparecer con  su sustento, con su enlace, con su patrocinador, tendido e inmóvil, en una camilla que se desplazaba rápido hacia un mundo desconocido.
La huida de la ambulancia fue sustituida por una calma chicha  y después la bandada completa inició un despliegue vertical que cortaba con movimientos suicidas el aire  en todas las direcciones. Las aves parecía que habían enloquecido. Unos minutos y el silencio y la ausencia de movimientos reinaron en la calle.
Pocos conocidos, pocos vecinos, pocos amigos acompañaron a Pepito en la despedida. Pero cientos de palomas, tórtolas y cotorras lo escoltaron llenando cornisas y balcones, árboles y antenas hasta que su morada quedó sellada rodeada de cipreses.
Y allí hicieron y hacen guardia, por turnos, hasta que llega la hora y se inicia el revoloteo y el cortejo de  las once de la mañana mientras  una mano invisible distribuye unas pocas semillas de mijo, veza o alpiste  en señal de agradecimiento.
- Ruur ruur rururur ...
- Blanca, Tani,  ¡Eh, Tonino! déjale un poco a Lali. - y continúa el  intercambio de vidas.