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Nací como un cuento. Crecí como un diario y pienso irme como una historia.

sábado, 16 de abril de 2011

APARIENCIAS

           No me considero una persona observadora por naturaleza pero algunos momentos concretos, algunas situaciones, sin quererlo, han conseguido captar mi atención y que regresen a mi memoria como imágenes que perduran en el tiempo.
           ¿Te has fijado en un niño o niña de tres o cuatro años en la calle , que  se mantiene al lado de su madre entretenido con algun pequeño juguete? Es una situación que siempre me ha  vencido. Cuando mantienes la  vista en él o en ella, la mayor parte de las veces, reaccionan de  la misma manera, como si se sintieran agredidos por un extraño que intenta robarles  algo o hacerles daño. Se esconden delante de la madre, fuera del alcance de nuestra mirada, se agarran con fuerza a su falda o pantalón y esperan. Poco a poco asoman su cabecita  y cuando comprueban que todavía está allí el peligro, entonces claman al cielo, -algunas veces sollozando-y buscan los brazos protectores y conocidos  y entonces es cuando  te retan. "Anda, atrévete ahora a acercarte y quitarme lo que es mío". O te sacan la lengua. Les sonríes y se mantienen serios, sin bajar la guardia, abrazados al cuello de su madre. "Sí, sí, a mi me vas tú a engañar"
            Cuando los ves alejarse, notas su mirada y la sombra de una dibujada sonrisa  que suena a victoria.


TOMÁS

Primera parte     "Una dibujada sonrisa  que suena a victoria"
 
            Érase una vez un niño  muy pequeño  en edad. Digamos que tenía unos seis meses, aunque podría tener cuatro o nueve. Poco puede importar un mes o dos en esta tierna infancia.
            Lo mantenían "enjaulado", -eso decía él-, en una especie de cárcel inhumana y reducida. "Ellos" la llamaban cuna  pero, para él, era una forma de privación de libertad.
             Se llamaba Tomás porque no creía en nada y menos en los adultos. Él sabía que  era un protagonista, el preso número  00.     
      
               "Desde el momento en que fui consciente de mi situación, utilicé infinidad de recursos para poder ser libre, aunque nada me dio resultado. Pataleaba en el momento más inesperado "para ellos". Agitaba los brazos,  gritaba con todas mis fuerzas y me daba igual que fueran las cinco de la tarde o las cinco de la mañana. Las primeras veces tuvo sus efectos y conseguí que me sacaran de la prisión, pero , aprenden rápido de los niños los adultos y con el tiempo me acunaban mientras tarareaban canciones con bastante malhumor."...duérmete niño, duérmete ya, que vendrá el coco y... ¿pero qué coco ni qué narices? ¡Un suplicio y un comecocos! Pero no tenía más remedio que callar, cerrar los ojos e intentar superar el vaivén de la cuna, el mareo  y las soporíferas melodías. Varias noches me desperté pensando que la cuna se movía , se giraba y se venía todo encima...
Algunas veces golpeaba la cucharita que hacía de avión en las manos de mamá o papá, chapoteaba con pies y manos cuando me estaban bañando y hasta vomité y otras acciones que no cuento para no contaminar el ambiente con su perfume.Y todo para que me dejaran en paz.
   
Odiaba a todos los que se aproximaban y me pellizcaban los mofletes a modo de una carantoña ¿de qué iban? Yo chillaba lo más fuerte que me permitían los pulmones. "Ojalá ..." No les arrancaba los pelos porque no se atrevían a acercarse.
     Unos comentaban lo grande que era, otros lo rechoncho que estaba (¡me llamaban gordo directamente!), me encontraban  parecido con mi padre o con mi madre y hasta se aventuraban a predecir mi futuro: tiene dedos de pianista, va a ser actor, ... Ingenuos, ¡qué podían saber, estos aprendices de brujos, de mi futuro!
     Cambié de tàctica. Empecé a sonreir y a actuar a escondidas, en el calor de la noche, y me convertí en "un fuera de la ley". Robaba trozos de mi vida con nocturnidad y alevosía.      
     
     Un día, Tomás, descubrió que los barrotes laterales de su celda podían, sencillamente, eliminarse. Mantuvo la vigilancia y ...

(Continuará y se acabará el cuento)

viernes, 8 de abril de 2011

A LAS CIGARRAS

No sé si merece la pena que las cigarras sigan cantando y marcando el precio de sus conciertos.  Y más, si desafinan tanto en las notas bajas como en las alturas.
Estamos viviendo lo que ya propuse en el  post de 1 de abril. Esta vez con las sopranos y los tenores de los eurodiputados cigarras. Acostumbrados a vivir en las alturas, sostenidos por los bemoles de siempre, no quieren perder ni una sola de sus prebendas conseguidas en sus repartos en nada proporcionales, en los que únicamente participan ellos. Sí, ellos se los guisan y ellos se lo comen.

La solución es sencilla si asignamos  por ley el sueldo de todos los cargos que necesitamos en nuestra empresa. Nosotros somos los propietarios, los que pagamos, los que la mantenemos y, tenemos derecho, si procede, a presentar un ERE para reducir drásticamente  nuestros empleados antes de que nos dejen en la más mísera de las miserias.
Una vez asignado el sueldo, cada cargo electo se paga de su bolsillo el viaje, el hotel, la comida y todos sus gastos personales. Podrá elegir el medio de transporte, la clase, el hotel, el menú, etc  que más le interese. Incluso, puede quedarse a vivir en el lugar del trabajo al que ha optado, o llevarse el bocata o la "fiambrera" de casa. Como cualquier hijo de vecino.
Me repito. Nadie está obligado a presentarse para estos cargos (SON VOLUNTARIOS). Si se acepta, no hay nada que negociar. Cada palo que aguante su vela. Si a alguno no le interesa, hablaríamos de otro cuento o de otros cuentistas.

viernes, 1 de abril de 2011

HORMIGAS Y CIGARRAS

 Leído en un diario: "los listos viven de los tontos y los tontos de su trabajo"

           Crisis, crisis y más crisis. Palabra de moda, interiorizada y arraigada en el subsuelo de nuestra mente, que  nos envuelve y convierte en una especie de gurús llenos de cábalas y con verdaderas ansias de subsistencia.
           Todo el mundo conoce la situación en que se encuentra, la situación en la que nos han  colocado, sin comerlo ni beberlo, los listos de turno, políticos y banqueros que han jugado durante bastantes años con todo lo que teníamos, nuestras aspiraciones, lo que ibamos a tener y lo que nuestros hijos puedan llegar a conseguir, el futuro. Han utilizado nuestros años de bonanza, trabajados como hormigas, para profanarlos cigarralmente con tantos gastos suntuosos, innecesarios y "bolsátiles" - de bolsillo-, que han dejado nuestra vaca, tan famélica, que no da ni para elaborar un pequeño queso desnatado.
                Nos han aplicado, los listos, ya directamente y sin consultarlo, como dueños y señores de nuestros ahorros, de nuestras hambres y de nuestro futuro, recortes en sueldos, en prestaciones y en vida. Y, ahora, nos siguen anunciando en todos los medios de comunicación  más medidas para que nosotros, los tontos, superemos la crisis, su crisis.
                Todas las medidas son para los tontos y ni una sola para los listos. Nadie propone reducir en un tanto por ciento elevado  el sueldo de los políticos; nadie propone eliminar todos los cargos de confianza, enchufados de turno y mandangas; nadie propone la ley de saldo cero para Estado, Comunidades, Ayuntamientos, etc; nadie propone la eliminación de todas las empresas municipales; nadie propone  un menor número de representantes, parlamentarios o concejales de municipio y la racionalización y adecuación de sueldos a un criterio único por número de habitantes para todos los municipios; ; nadie propone la supresión de subvenciones a sociedades, corporaciones, sindicatos, montepíos, asociaciones, televisiones locales, partidos, etc; nadie propone la supresión de coches oficiales, de dietas oficiales, etc. Nadie propone y sólo disponen.
Hemos de exigir a nuestros  políticos, que mantenemos todos los tontos que vivimos de nuestro trabajo, las cuentas claras de sus actuaciones. Deben entender que la empresa , el ayuntamiento, somos los ciudadanos y que buscamos integridad en las personas que hemos elegido para que administren los impuestos que pagamos. Que han de utilizar  únicamente lo recaudado, que no pueden pedir crèditos o endeudarse en nuestro nombre, que no pueden contratar personal de confianza para que realice el trabajo encomendado a ellos y para el que se han presentado. Que no pueden subirse el sueldo unilateralmente pues ha de estar fijado por ley.  Y, el que se presente y sea elegido,que tenga los números y las cuentas perfectamente delimitados.Y el que no cumpla o no le interese  ¡a su casa!.
                 Confiemos, mientras tanto, en las hormigas,en nosotros mismos,  en la efectividad como trabajadoras  para superar la crisis y alejémonos de todas esas cigarras que desentonan en nuestra vida  y hacen que luchemos a muerte  para que ellas sigan cantando.