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Nací como un cuento. Crecí como un diario y pienso irme como una historia.

lunes, 20 de abril de 2015

VOLVERÁN LAS OSCURAS...



Los ojos de Laura no podían ocultar una intensa sorpresa. Lo que observaba no tenía cabida en su imaginación de niña. Allí delante, al lado de la Plaza de Cataluña, en su horizonte más cercano, se habían erigido dos grúas inmensas  que como gigantes malandrines la intimidaban en lo más profundo de su  alma.

Y sin más preámbulos, soltó la cortina del comedor de su casa y salió disparada  buscando a su madre.
-     ¡Mamá, mamá!  Hay dos gigantes  con dos brazos  larguísimos delante del balcón que me quisieron atrapar cuando los miraba. –y extendió sus brazos para que la estampa fuera lo más verídica posible.
-     No son gigantes, –sonrió la mamá–, son grúas para construir casas.

-     ¿Y de dónde han venido?

-     Del más allá. Antes había muchas en todas partes. Tu padre trabajaba con ellas pero, de la noche a la mañana, desaparecieron. – La nostalgia apareció esta vez en los ojos de la madre.
-     ¡Yo creo que son malas! Son un esqueleto de huesos y me dan miedo

cuando mueven sus brazos…

-     No temas, son inofensivas. A mí hasta me alegran la vida.

-     ¿Y se quedarán para siempre?

-     ¡Ojalá!, hija, ¡ojalá!

Y los gigantes giraban y giraban y Laura y su madre  bailaban al compás.

 Dedicado a las nuevas iniciativas y a los recuerdos de otros tiempos

miércoles, 23 de julio de 2014

VIAJE DE VUELTA



           Anselmo había recorrido más mundo del que yo pudiera imaginar. Desde que se jubiló como trabajador de la compañía Roca Radiadores, hace ya 20 años, su espíritu aventurero no descansó ni un momento. Todo fue planificación y ganas de ver otros mundos, otras culturas, otros problemas… Lo mismo estaba en París que  paseaba por Oslo o tomaba un café en Varsovia. Una ilusión compartida con Clara, su mujer, y que ahora, después de su marcha, se difuminaba en el futuro.
        Anselmo baja a la estación el viernes de cada  semana- los viajes son más económicos en los días azules-. Recorre las ramblas de Gavá, el pueblo donde siempre ha residido desde los diez años, acompañado de su pequeña mochila repleta de folletos, un par de bocatas y una botella de agua. Marca su billete T.10 y cruza el paso subterráneo hasta el andén dos y se sienta en el banco de siempre con su mochila al lado y los horarios de los trenes en sus manos. Apenas los mira. Los sabe de memoria pero es una costumbre y difícilmente  la cambiará.
        -Ahora pasará el  de y cuarto, procedente de Barcelona.- pero no presta atención, no le interesa lo más mínimo la marabunta de gente que fluye en un sentido u otro. Él espera otro tren diferente, un destino diferente, un recuerdo diferente.
            “Atención, atención. Tren con destino Reus. No tiene parada en esta estación. Rogamos a los viajeros no crucen las vías. Utilicen  los pasos inferiores.”
           Anselmo escucha mientras fija  sus ojos en el horario de trenes. Se levanta, se coloca su mochila a la espalda y espera la llegada de ese tren que lo llevará lejos como todas las semanas. Y se va con el sonido metálico de sus ruedas y los remolinos de aire que se forman en todo el andén.
           Después vuelve al paso inferior, sube las escaleras y regresa a las ramblas. Pero ahora ya no son las Ramblas de Gavá es la Piazza Venecia, la Piazza Navona, la Piazza del Colosseo, la Via dei Fori imperiali.
           Camina despacio como si lo acompañara su mujer del brazo. Gesticula y su vista se pasea por los monumentos que desfilan ante ellos. Todos los recuerdos vuelven a su mente, lo reviven un poco más y le dan ánimos para programar el viaje de la próxima semana.
torre-eiffel-viajes-paris       - Quiero pasear por el Sena y volver a subir a la Torre. ¿Te apetece?
          Y Clara se calla, le sonríe, se encoge de hombros y deja que el silencio le lleve esa respuesta que él siempre quería escuchar.
            -Pues iremos a París, si es lo que quieres.


   A todos los que viajan en la soledad de casa

miércoles, 3 de abril de 2013

DACIÓN EN PAGO Y LA HIPOCRESÍA




 

Hipocresía, ¿creación contemporánea?
La Historia nos da lecciones importantes que debemos aplicar en la vida, pero no aprenderemos ni escarmentaremos nunca... 
Seguimos viviendo en un cuento.

 



Diálogo entre Colbert y Mazarino
durante el reinado de Luís XIV de Francia, el ‘Rey Sol’

¡Hace cuatro siglos!

Colbert:  Para conseguir dinero, hay un momento en que engañar al contribuyente ya no es posible. Me gustaría, Señor Superintendente, que me explicara cómo es posible continuar gastando cuando ya se está endeudado hasta al cuello...

Mazarino:  Si se es un simple mortal, claro está, cuando se está cubierto de deudas, se va a parar a la prisión.  ¡Pero el Estado...! ¡Cuando se habla del Estado, eso ya es distinto!  No se puede mandar el Estado a prisión.  Por lo tanto, el Estado puede continuar endeudándose.
¡Todos los Estados lo hacen!

Colbert:  ¿Ah sí? ¿Usted piensa eso?   Con todo, precisamos de dinero, ¿y cómo hemos de obtenerlo si ya creamos todos los impuestos imaginables?

Mazarino:  Se crean otros.

Colbert:  Pero ya no podemos lanzar más impuestos sobre los pobres.

Mazarino:  Es cierto, eso ya no es posible.

Colbert:  Entonces, ¿sobre los ricos?

Mazarino:  Sobre los ricos tampoco. Ellos no gastarían más y un rico que no gasta, no deja vivir a centenares de pobres. Un rico que gasta, sí.

Colbert:  Entonces, ¿cómo hemos de hacer?

Mazarino: Colbert, ¡tú piensas como un queso de Gruyere o como un orinal de enfermo! Hay una cantidad enorme de gente entre los ricos y los pobres. Son todos aquellos que trabajan soñando en llegar algún día a enriquecerse y temiendo llegar a pobres. Es a esos a los que debemos gravar con más impuestos..., cada vez más..., ¡siempre más!
A esos, ¡cuanto más les quitemos, más trabajarán para compensar lo que les quitamos!
¡Son una reserva inagotable!   

... a todos los que seguimos trabajando y pagando.