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Nací como un cuento. Crecí como un diario y pienso irme como una historia.

miércoles, 24 de febrero de 2016

PELILLOS A LA MAR



Nadie tiene el derecho o la prerrogativa de  sacar de quicio  a ningún ciudadano o ciudadana por el simple hecho de haberse presentado a unas elecciones que, todos los candidatos que optan a ser elegidos, saben que pueden configurar un campo político muy contrario a sus expectativas.

Todavía no entiendo cómo tienen la desfachatez  de tratar al electorado de esta forma. Cómo pueden despreciar a cualquier elector, contribuyente “paganini”, votara a quien votara, agrupándolos en progresistas, retrógrados, perroflautas, castizos, constitucionalistas, antiespañoles, antidemocráticos, indecentes, regresivos, por no decir ilusos, imbéciles  e idiotas. Indecencia 

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Incapaces de abandonar sus posturas radicales y personales le imputan al electorado todos los males de esta nuestra España. Pero, ¿qué les hemos hecho nosotros? ¿Qué sucede, que les hemos metido el voto doblado y escuece? ¿Qué los teníamos tan mimados y consentidos y que, ahora que realmente necesitamos personas que se pongan al frente, que den un paso por delante de los demás y den la cara, nos ningunean y buscan su propio beneficio? Está más que comprobado que la educación en este país no ha funcionado nunca y ahora pagamos la novatada de la indiferencia. Insensatez.
Yo no soy constitucionalista pero acepto que nuestra constitución es una muy buena Carta Magna que ha servido para aunar voluntades e intereses y vertebrar una sociedad plural y democrática y que, es tan abierta, que cabe todo el progreso que nosotros nos queramos atribuir. 

Resultado de imagen de estulticiaLa constitución no tiene la culpa de que la educación en España se haya manipulado continuamente según los vientos políticos. Han sido los diferentes gobiernos de toda tendencia que han sido incapaces de consensos verdaderos y estables para cimentar la formación integral de toda nuestra juventud. Estulticia
La constitución no tiene la culpa de la corrupción endémica. Han sido los sucesivos gobiernos que no han elaborado las leyes necesarias para evitarla. Está visto que nadie se tira piedras sobre su propio tejado. Siempre he mantenido que los partidos políticos son empresas privadas que se mantienen con dinero público. Y como cualquier empresa buscan sus propios beneficios. La glotonería es enfermiza. Zampabollos.
La constitución no tiene la culpa de los problemas territoriales que han surgido en España. Ha sido el mal desarrollo de todos los estatutos de autonomía guiados por el egocentrismo frentista y por ensoñaciones de reinos de taifas. La financiación nunca debería haber sido un problema si los que han gobernado y gobiernan  hubieran buscado el interés general donde todos ceden en busca de una sociedad más justa e igualitaria. Creo que para eso fueron elegidos. Pelillos a la mar.

La constitución no tiene la culpa de las desigualdades  que se han creado y apoyado.
La constitución no tiene la culpa de haber construido obras faraónicas para satisfacer el ego de sus patrocinadores. Boato

La constitución no tiene la culpa de la indiferencia, cohecho, intrigas, malversación, …
La única culpa que atribuyo a la constitución es el permitir que la incompetencia de, el egoísmo de y el odio de,  puedan ser  capaces de acabar con ella. Cría cuervos y… al final sólo quedará un cuento.

miércoles, 20 de enero de 2016

LOCO DE REMATE

      Julián se había convertido en la persona más alta del mundo. Pero estaba loco de remate, más que de remate, de principio. Ya había conseguido todo en esta vida; -alcalde, diputado, congresista, contertulio, sindicalista- No llegó a presidente de gobierno pero sí era un viviente con suerte.
     Dicen las malas lenguas que se volvió loco de atar y antes de que lo encerraran  se escapó con su vida y otras cosas al espacio exterior más cercano.
      Como vivía en Gavá, una pequeña ciudad, cerca de Barcelona y del mar, se instaló en lo más alto del Garraf, en el pico de la Morella y allí ocultó su cabeza y esperó su oportunidad.
     Y fue un 20 de enero, un día frío y despejado, cuando se encaramó al chorro que sembraba un avión a reacción. Él sabía que era una locura pero mantuvo  el equilibrio, como los "skaters" y salíó chorreado camino, esta vez, hacia Santiago de Compostela.
       En su aventura pensaba que sería el único solitario perdido en el espacio pero  tuvo que sortear a miles de internautas, locos como el,  que viajaban a sus nubes en busca de recuerdos guardados y olvidados.
      Ya en tierras gallegas se fue disipando el mullido algodón que lo sustentaba, y, aunque intentaba asirse a algún que otro jirón deshilachado, al final las leyes de la física lo desplomaron en caída libre hacia la plaza del Obradoiro. Tuvo otra vez suerte y cayó de pie como los gatos. Así se confundió entre los miles de peregrinos que buscaban el perdón al final del camino.
       Sentado en el centro de la plaza  miraba el cielo de vez en cuando con la esperanza de encontrar otra estela de avión que le marcase otro destino.

PD. Julián no existe. Por si alguien lo busca.

Dedicado a los locos que no han podido todavía realizar el Camino de Santiago

lunes, 20 de abril de 2015

VOLVERÁN LAS OSCURAS...



Los ojos de Laura no podían ocultar una intensa sorpresa. Lo que observaba no tenía cabida en su imaginación de niña. Al delante, al lado de la Plaza de Cataluña, en su horizonte más cercano, se habían erigido dos grúas inmensas  que como gigantes malandrines la intimidaban en lo más profundo de su  alma.

Y sin más preámbulos, sol la cortina del comedor de su casa y salió disparada  buscando a su madre.
-     ¡Mamá, mamá!  Hay dos gigantes  con dos brazos  larguísimos delante del balcón que me quisieron atrapar cuando los miraba. –y extendsus brazos para que la estampa fuera lo más verídica posible.
-     No son gigantes, –sonrió la mamá–, son grúas para construir casas.

-     ¿Y de dónde han venido?

-     Del más allá. Antes había muchas en todas partes. Tu padre trabajaba con ellas pero, de la noche a la mañana, desaparecieron. La nostalgia apareció esta vez en los ojos de la madre.
-     ¡Yo creo que son malas! Son un esqueleto de huesos y me dan miedo

cuando mueven sus brazos…

-     No temas, son inofensivas. A mí hasta me alegran la vida.

-     ¿Y se quedarán para siempre?

-     ¡Ojalá!, hija, ¡ojalá!

Y los gigantes giraban y giraban y Laura y su madre  bailaban al compás.

 Dedicado a las nuevas iniciativas y a los recuerdos de otros tiempos